Dragon Ball Super 119: llega el turno de Piccolo

Con solo cuatro universos restantes en el Torneo de Poder y el tiempo escaseando, el equipo del Universo 4 decide que es la hora de revelar su plan secreto. Pero este plan se hace añicos rápidamente, y aunque hay momentos en los que llegamos a pensar que podríamos estar ante importantes y grandes ideas (como un Dios de la Destrucción que se revela contra los Zenos) finalmente un nuevo universo alcanzará su perdición.

Si bien era inevitable que se borrase el Universo 4, es una pena que suceda ahora y de una manera tan deslucida. En el capítulo 119 vemos a varios guerreros siendo expulsados del ring de manera tan rápida que realmente no llegamos a sentir el impacto de su pérdida. La naturaleza cómica de los personajes y el tipo de combate elegido tampoco ayudan demasiado a ello, particulamente la forma en la que es eliminado Damon, el guerrero con tamaño de insecto. Fue lo suficientemente rápido y fuerte como para sacar a Piccolo de la pista, pero toda batalla que vino después tenía cierto tono cómico que socavó la situación verdaderamente grave que le afectaba a él y al resto del Universo 4.

La situación del Universo 4 empeora al desaprovecharse dos grandes momentos. La primera girar entorno al luchador invisible y a Damon, dos luchadores que pusieron al Universo 7 contra las cuerdas y que incluso noquearon a Piccolo. Desde siempre, en el universo de Dragon Ball hemos visto como los luchadores se enfrentan a sus oponentes mediante el uso de ayudas visuales y de detección de energía, por lo que la idea de tener que luchar contra enemigos sin poder hacer uso de estos sentidos, se volvía tremendamente interesante, pero desgraciadamente en este capítulo no se le otorga la importancia merecida. El capítulo 119 hace de estos dos guerreros poco más que unas molestias, cuya mayor baza reside en la capacidad de sorpresa y poco más.

El segundo gran momento es cuando un Quitela lleno de rabia no es utilizado para dar un giro a un argumento previsible. Su cabreo por ser borrado de forma inminente y su negativa a permitirlo podría haber marcado un momento verdaderamente único dentro del Torneo de Poder. Hubiera sido el primero y probablemente el único Dios de la Destrucción en enfrentarse a Zeno. Y si bien es bastante probable que terminemos viendo a alguien que se enfrente a Zeno antes de que finalice este arco (Freezer lo lleva anunciando desde el principio), hubiese sido una línea argumental paralela verdaderamente interesante. No solo habría dignificado un poco la salida del Universo 4, sino que también habría sido una oportunidad para que viésemos en acción el verdadero poder de Zeno.

Aún así, no todo ha sido malo en el capítulo 119 ni mucho menos, visualmente fue un capítulo muy atractivo. Pudimos ver llamativos ataques y efectos especiales, el  Torneo de Poder ha demostrado que Super todavía tiene muchas ideas que ofrecernos de aquí a la finalización de este arco. Aunque breve, la escena de las ilusiones oscuras también fue bastante atractiva y me recordó a una situación similar en la que Krillin tuvo que enfrentarse a sus propios miedos hacia el principio de este arco.

dragon ball super 119

Y en cuanto a mi opinión, creo que el capítulo 119 fue bastante de relleno, pero fue entretenido. Fue divertido ver a algunos personajes del Universo 4 luchar de un modo diferente al habitual, aunque también es cierto que se le podría haber sacado mucho más jugo a la situación, particularmente en el caso de Damon y el guerrero invisible. Como era de esperar las secuencias de acción volvieron a estar a un gran nivel hasta el final, pero quizás un poco más historia y el haber aprovechado la oportunidad de ver la rebeldía de Quitela en acción le hubiesen otorgado a este capítulo un punto extra que de este modo no ha tenido.


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